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The Hunter Hunted

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The Hunter Hunted

Mensaje por Jane Volturi el Miér Ago 11, 2010 5:40 pm

The hunter hunted




El gato, un cazador nato por naturaleza, elegante, versátil y silencioso, lamentablemente para ellos y para todos los seres hay y siempre habrá alguien que les supere. El mejor depredador siempre será reemplazado por otro mejor. Un don siempre será reemplazado po otro mejor...otro mejor...otro mejor...
-Otro mejor, otro mejor-me decía a mí misma mientras miraba fulminantemente y muy concentrada a un gato que había sido cazado para ser un conejillo de Indias, mi conejillo de Indias, el cazador cazado para mí, pero había algo que no funcionaba-vamos hermana, cuando eras humana podías matar a un gato de dolor y torturar a un humano sin esfuerzo u ahora que eres superior a un humano, ¿no puedes?-dijo mi hermano Alec, con alguna que otra vaga intención de animarme, pero la verdad esque lo último que dijo lo impregnó de cierto tinte sarcástico. Sarcasmo, lo adoro y lo odio al mismo tiempo, ¿qué antítesis no?, no. Adoro hacerlo, hacer sarcásmo, pero odio que me lo digan, que me lo hagan y ahora lamentablemente me lo dicen mucho. Sobre todo del tipo: la niña del chasco, la que de humana era más poderosa que siendo vampira. La que vale más siendo humana. Algo increíble de creer, pero en estos tres meses uqe llevo en la guardia he sido incapaz de producir una jaqueca a un gato, en camio Alec ya deja sin sentido a toda la guardia a la vez. Él provoca las risas y halagos de Aro y toda la guardia, yo en cambio, provoco suspiros y múltiples enfados y desesperación. Un día oí a un miembro de la guardia decir uqe he sido el mayor fracaso que Aro ha cometido, y otro día oí que debería haberme dejado humana, serviría más que siendo vampira.

Suspiré pesadamente y miré de nuevo al gato, parecía burlarse de mí, lamiéndose la pata y luego pasándosela detrás de la oreja.
Maldito gato negro.
Tic, toc, tic, toc. Tiré una piedra a una gran velocidad, tan grande que mi hermano Alec no se dio cuenta de ello hasta que el reloj de la pared calló al suelo destrozado. Hice una mueca de mala leche y mirñe a Alec
-¡vete de aquí YA!-grité. Mi voz angelical e inocente de siempre se convirtió ahora en una voz autoritaria. Al mismo tiempo de decirlo alcé una mano, la derecha señalando una puerta. Mi hermano me miró sorprendido-hay que tener paciencia-suspiró y agachó la cabeza-no te molestaré más-y se fue de la habitación.

Miré la mesa donde estaba sentado el gato y la ventana de la habitación. La ventana era redondeada pero la base era recta, de piedra, al igual que la habitación. Tenía una cierta presión en mi cabeza. Me llevé una mano a mi sien y gemí un poco por el dolor, resoplé cerrando los ojos fuertemente.
Yo tenía más fuerza, velocidad y agilidad que mi hermano Alec. Al parecer al no tener don, al menos a mí las capacidades físicas eran superiores que las de un vampiro.

Volví a mirar la ventana. Sentía hambre, echaba de menos la textura de la sangre al recorrer mi garganta, saciar mi sed, el grito de horror de mis víctimas pidiendo clemencia. Sonreí, recordé el día de mi conversión. Acabé con todo un pueblo. Ningún superviviente y yo solita. Mis ojos se tornaron negros, de un negro azabache, sepulcral.
Salté de la ventana al vacío. Había unos cuantos metros desde el ventanal al vacío, los humanos no me verían, con lo pequeña que soy y a la velocidad a la que caía a los ojos de un simple ser como lo es un humano era imposible de ver. El aterrizaje fue perfecto, caí como una pluma. Con elegancia y delicadeza.

Pero de pronto, noté un efluvio. Un olor desgraciadamente conocido. Alec
-Jane, ¿dónde vas tú sola?, corres peligro-resoplé. No quería que nadie se preocupara por mí porque no tengo don. Tenía facultades físicas superiores a las de un vampiro y muy superiores a las de un humano, ¿es que nadie se daba cuenta?. Me dí la vuelta y miré a Alec de arriba a abajo-ahora me dirás que los humanos me pueden-dije sarcástica. Me dí de nuevo la vuelta y puse los ojos en blanco-no, pero en un ataque de los tuyos de furia podrías hacer que el secreto por el que estamos luchando se desmorone-negué con la cabeza y suspiré-¿sabes?, si el argumento queme estás dando fuera verdad y fuera coherente, sería muy amable por tu parte-repliqué desafiante y con ironía.
Bueno, pensándolo bien...será mejor que alguien vea cómo mato a unos "pobres" humanos. Al inal cedí
-puedes venir, te doy permiso-alcé la cabeza con autoridad.

Comencé a correr a velocidad vampírica, sin preocuparme de ponerme la capucha, pues estaba nublado y parecía que iba a llover. Iba sin rumbo hacia algún pueblo o aldea perdida. Total, me daba igual, sea cual sea acabará igual, destruida totalmenta...a no ser que ya esté destruida. Me paré en seco.
No me lo podía creer...¿qué hacía yo aquí?. Miré horririzada aquel lugar. No tenía color, todo era gris. Todo menos el cielo que se tornaba de un color naranja.grisáceo. Nublado. Bajé la mirada hacia el suelo y luego hacia las casas. Todo estaba quemado, parecía que había salido un volcán en medio y la lava lo había chamiscado todo. Los cuerpos, ahora convertidos en esqueletos casi completos y de color negro estaban repartidos por toda la zona.
Aquel lugar estaba en un absoluto silencio. Ni mis pasos se oían
-los Vulturis hicieron ésto para salvarnos la vida-me giré, era Alec. Había olvidado que estaba aquí. Olvidado o ignorado-sí, bienvenido a casa-dije con sarcásmo mientras miraba una casa o presunta casa, pues ahora sólo son palos de madera requemados-¿vamos a casa?-dijo Alec. Yo asentí despacio y caminé hacia aquella casa, pero me giré-no me sigas Alec-le dije. Me dí la vuelta y proseguí mi camino.

Quería ir, pero al mismo tiempo no quería ver mi casa destruida. Algo morboso me atraía hacia ella. Cuando llegué, me paré enfrente de la casa y recordé lso gritos de felicidad que daba mientras jugaba, confundidos con los gritos de terror al capturarme por brujería. Empecé a caminar con los ojos cerrados, inconscientemente hacia la casa. Seguí escuchando las voces, interrumpidas por otra más real y menos distorsionada. Emití un fuerte gruñido y enseñé los dientes ferozmnte. Aquel rostro me era lamentablemente conocido. Era un hombre muy alto, delgado y musculoso
-eres tan...inocente, sabía que no eras normal...bruja-aquel tipo era el hombre que me detuvo, mi verdugo, el que me acusó, el que casi me mata-me alegro de verte, futuro cadáver-le dije con una sonrisa torcida en mi rostro- me dolía mucho la cabeza y un pequeño hormigueo me recorría la columna vertebral. Una noche prematura se huzo en aquel pueblo. Un gran trueno anunció la posterior lluvia.

Avancé dos pasos hacia delante y me detuve apretando los puños
-¿acaso m vas a torturar?, sé lo que eres, y no descansaré asta que vea tus cenizas al juego con el resto del pueblo-dijo aquel hombre, el cual no sabía su nombre, pero me daba igual, ¿para qué aprenderme el nombre de un cadáver?, ¿para la lápida?, no. Pues no se merecía tal honor. Él sí que iría a juego con el pueblo, o mejor, lo dejaré que se pudra en al tierra, que los cuervos le coman los ojos y las entrañas-y lo harás tú sólo, ¿no?-se me escapó una risotada y al mismo tiempo, en menos de un segundo estuve a su lado, haciéndole un tajo ene l brazo con una uña. El hombre chilló de escozor. Cojí un palo y se lo impregné en la herida. Un palo lleno de ceniza. Todo ésto mientras le cojía por el cuello, ahogándole. Cerré los ojos, sentí su pulso, su respiración, lo tenía entre mis manos, su vida estaba en mismanos, y su muerte también. Abrí los ojos y con furia lancé a aquel pelele hacia fuera de mi casa-no mereces estar en mi casa, ¿qué?, ¿te gusta tu hogar?, ¿el barro?, claro que sí, tú debes estar en el barro ¡como el cerdo qeu eres!-chillé, mientras caminé unos pasos hacia delante, saliendo de mi casa. Llovía mucho, y caían rayos y truenos por la zona.

El hombre se levantó
-estás muy guapa co el pelo así, suelto, al viento-grité mientras me puse ambas manos en la cabeza-y lo que disfruté viéndote sufrir, logré escapar de tus salvadores, al aprecer te salió todo mal-empecé a sentir cada vez mucha más rabia. El dolor de cabeza me estaba matando-a mí nunca me salen las cosas mal-sentí un hormigueo cada vez más potente en mi colunma vertebral, pero que se extendía por todo el cuerpo.
Dí un grito ensordecedor y una ráfaga de mini-proyectiles salieron de mí e impactaron contra el cuerpo de aquel hombre. El hombre calló al suelo y empezó a gritar de dolor, un dolor insufrible, el dolor, dolor. Empecé a reirme, una risa de locura. Tenía un don...tenía un don
-¡TENGO UN DON!-grité eufórica. Por allí pasó un gato, el cual calló fulminado, muerto.
El hombre, en el suelo, estaba escupiendo sangre, con los ojos en blanco y convulsionando. No me costó demasaido matale, pues él al segundo dejó de moverse y de respirar.
No dejé de usar mi don hasta que Alec me dijo
-ya Jane, está muerto-y dejé de usar mi don contra quel ser-no beberé su sangre, no es merecedor de tal honor-dije. Miré a mi hermano y éste me miraba de una forma aterrorizada, de miedo-tienes el mejor don que nadie ha tenido el placer de ver. Eleazar tenía razón. Tu don es el más poderoso que ha visto, y él ha visto, él conoce todos los dones existentes, es increíble-suspiré y miré al cielo, ya había parado de llover y estaba empezando a salir el sol.

No supe con certeza cuánto tiempo había estado senatda en auqella piedra, pensando junto a mi hermano Alec. Todo ésto era muy extaño, pero...¿qué cosa hay en mi vida que no sea extraña?- me levanté y dije a Alec
-vámonos-mi hermano asintió y se levantó. Me recogí el pelo en un moño, no lo llevaría suelto, pues no iba a ceptar que tal ser como ese humano le gustase que llevase el pelo suelto- Mi hermano me miró extrañado pero no me dijo anda. Empecé a caminar, pero sentí un objeto que había chocado contra mi tobillo. Era un papel. y éste estaba escrito, lo empecé a leer, pero Alec me dijo-Jane, sobre lo que te dije antes de irnos a casa, me refería irnos al castillo-asentí y dije-am-miré de nuevo el papel, ponía: Como una manada de lobos. Lo arrugué y lo tiré. Miré al hombre y al gato, ambos muertos. El mejor depredador siempre será reemplazado por otro mejor. Un don siempre será reemplazado por otro mejor...otro mejor...otro mejor. Todos menos el mío. Gato y humano, el cazador cazado, the hunter hunted
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Re: The Hunter Hunted

Mensaje por Alec Vulturi el Miér Ago 11, 2010 5:49 pm

ME GUSTA ESTEME ENCANTA
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Re: The Hunter Hunted

Mensaje por Jane Volturi el Miér Ago 11, 2010 6:12 pm

Jajajaja es un poco Biblia (un poco largo)
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Re: The Hunter Hunted

Mensaje por Anastasia Romanov el Miér Ago 11, 2010 8:22 pm

Pues me gusta que sea largo ^^ así lo he disfrutado más.
Ese tio se lo merecía por querer dañar a los hermanitos adorables.
Me estaís dejando de piedra los dos con vuestro talento como escritores.
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